martes, 3 de diciembre de 2013

CAP. 14 How I wish that was me...

Zayn: Que descanses- esta vez se acercó él a darme el beso en la mejilla, noté sus labios húmedos sobre mi piel y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.
Elena: Igualmente – y con esto salí del coche cerrando la puerta tras de mí. Cuando llegué a la entrada de mi casa me di la vuelta y ahí estaba, esperando a que entrase. Este chico me puede, es… ¡tan perfecto! 

Cuando entré a casa estaban todas las luces apagadas así que supuse que las chicas habían salido. Dejé mi bolso en el perchero y fui a darme un buen baño del que salí 40 minutos después. Luego me puse el pijama:





Bajé a la cocina a hacerme un sándwich de lo primero que pillase, abrí la despensa y ahí estaba, el bote tamaño XXL de nutella que compró Carla para hacer esa tarta que al final le salió fatal. Así que esta noche toca sándwich de nutella. Cuando fui a coger un zumo vi una nota pegada en la nevera:

“Chu, nosotras salimos a cenar. No te avisamos porque supusimos que estabas ocupada con Zayn Jajajaja. Hoy me quedo en casa de Elsa, ven si te apetece. Un beso, te queremooos”

Sinceramente no me apetecía y menos ahora que me puse el pijama.
Me senté en el sofá a comer mientras veía la tele, al final acabé comiéndome la nutella a cucharadas espero que Carla no lo note … Cuando terminó Bob Esponja salí un rato al jardín, no sé, me apetecía tomar aire fresco.

Me acosté en una de las hamacas que teníamos fuera y me limité a contemplar el cielo de Londres. No se veían muchas estrellas pero bueno, al menos la Luna sí. Estaba relajadísima, me encanta estar sola sobretodo cuando tengo cosas en las que pensar.  Y sí, tenía mucho que pensar. Tres nombres rondaban por mi cabeza día sí y día también. Harry… juro que me pierdo en esos ojos verdes, Ashton… siempre tan atento, tan detallista. Y luego estaba Zayn, ese chico es capaz de derretirme con una sola sonrisa… ¡Estoy hecha un lío!
Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de mi móvil, fui a dentro ya que me lo había dejado en el salón.


INICIO LLAMADA TELEFÓNICA

Elena: ¡Hola Ash! – qué casualidad que justo estaba pensando en él.
Ashton: Hola Ele, ¿estás ocupada? – ¿son cosas mías o parece triste?
Elena: No, no estoy ocupada. ¿Te pasa algo?
Ashton: Necesito a alguien con quién hablar… te necesito.
Elena: ¿Pero qué pasa Ashton? – me estaba empezando a preocupar.
Ashton: ¿Podemos quedar y te cuento? –dijo con tono de súplica.
Elena: Claro que si, ven a mi casa. Estoy sola,
Ashton: En 10 minutos estoy ahí ¿vale?
Elena: Te espero – y me colgó.

FINAL LLAMADA TELEFÓNICA


Si les digo que estoy muy preocupada me quedo corta, Ashton siempre estaba alegre así que algo malo le tuvo que pasar, pero ¿el qué? Espero que no sea nada grave…
Tal y como dijo, en casi 10 minutos (un poco menos tal vez) tocó a mi puerta. Fui corriendo a abrirla.

Elena: ¡Ashton! – le abracé, sabía que se sentía mal y ¿qué mejor consuelo que un abrazo?
Ashton: - levantó la cabeza de mi hombro y pude ver sus ojos acristalados, índice de que había estado llorando – Siento molestarte a estas horas.
Elena: No digas eso, tú nunca me molestas. Pasa – le señalé el interior de la casa y el entró con vergüenza.
Ashton: - se sentó en el sillón – Menos mal que te tengo a ti… en este momento lo último que quiero es estar solo. – bajó la cabeza.
Elena: - le levanté la cabeza por la barbilla – Yo estoy aquí siempre, ¿vale? – me sonrió emocionado – Y ahora dime , ¿qué te pasa?
Ashton: - quitó mi mano de su barbilla y la bajó hasta mis piernas sin soltármela – Es… mi abuelo – una lágrima solitaria rodó por su mejilla. Me parte el alma verlo así…
Elena: Oye, no llores – le sonreí y le sequé la lágrima con mi mano suavemente - ¿qué le pasa a tu abuelo?
Ashton: - suspiró- Le… le – no pudo terminar la frase y rompió a llorar. Yo no sabía qué decirle, no sabía lo que le pasaba. Lo único que se me ocurrió fue abrazarle con fuerza mientras se desahogaba.

Nos pasamos varios minutos en esa posición, él cada vez respiraba con más tranquilidad y lloraba con menos fuerzas. Yo mientras permanecía callada y le acariciaba el pelo y la espalda. Al cabo de un rato, levantó la cabeza y se soltó de mi abrazo.

Ashton: Al mediodía, cuando estaba cerrando la panadería para ir a comer me llamó mi madre llorando y me dijo…- se le fue la voz – que a mi abuelo le había dado un infarto.- las lágrimas volvieron a brotar de sus hermosos ojos verdes y yo me quedé petrificada.- Lo peor de todo es que yo no puedo estar a su lado, no puedo apoyarle y decirle que sea fuerte que todos estamos con él y que no deje de luchar – sus lágrimas salían ya sin vergüenza y aumentaban a medida que hablaba.
Elena: ¿Por qué no puedes?
Ashton: Porque vive en Gales y está hospitalizado allí. Yo tengo que ocuparme de la panadería, no puedo dejar a mi tía sola con el negocio… - una idea pasó por mi mente.
Elena: Oye – le agarré las manos – si es por eso, yo puedo sustituirte. – me miró sorprendido mientras abría los ojos exageradamente con un ápice de emoción.
Ashton: ¿Harías eso por mí? – volvieron a aparecer las lágrimas. Y como consecuencia, a mi también se me escaparon algunas.
Elena: Por ti hago lo que sea Ash – le sonreí y él me abrazó fuertemente.  Los dos llorábamos, obviamente él más que yo pero que se le va a hacer, soy muy sensible y enseguida empatizo con la gente y más si es alguien a quién quiero. Espera, ¿acabo de decir que lo quiero? Bien… lo acabo de decir.
Ashton: No sabes cuánto te lo agradezco si le llega a pasar algo y yo no… -le interrumpí.
Elena: Ey, no pienses eso. Todo va a salir bien, coge el primer vuelo para mañana a Gales y apoya a tu abuelo y al resto de tu familia – le di un beso en la mejilla.
Ashton: Gracias Ele, voy a comprar el billete. ¿Me dejas tu portátil?
Elena: Claro, ya te lo traigo – me levanté y fui a mi cuarto a por el portátil.


NARRA ASHTON

 Ya tenía el billete comprado, sólo me queda hacer la maleta, cosa que no me llevaría mucho tiempo ya que para lo que voy, no voy a necesitar mucha ropa. Ya estaba mucho más calmado y me sentía mucho mejor, todo gracias a ella.

Ashton: Bueno ¿qué estabas haciendo antes de llegar yo?
Elena: Nada especial, estaba en el jardín tumbada en la hamaca. Ya sabes, para despejarme.
Ashton: - me levanté y le tendí la mano - ¿vamos? – me miró confundida y agarró mi mano.

La conduje hasta su jardín y nos acostamos en las hamacas, aunque estaba más relajado me vendría bien tomar aire fresco.

Ashton: La luna está preciosa esta noche – dije mientras ambos mirábamos al cielo.
Elena: Eso mismo pensé yo antes cuando la vi.
Ashton: No tienes nada que envidiarle- miré en su dirección, ella me miró sorprendida. - ¿Te acabas de sonrojar? , ¡te acabas de sonrojar!
Elena: ¡¿Qué?! No, ¡claro que no! – ambos nos miramos y estallamos de la risa. En un momento como este, ella era la única persona capaz de animarme.
Ashton: ¿Sabes qué Ele?
Elena: No, ¿qué? – me miró extrañada.
Ashton: Eres muy especial- ella abrió los ojos en señal de sorpresa y luego sonrió.
Elena: Gracias Ash, tú también – le devolví la sonrisa. Ambos volvimos a mirar al cielo y nos pasamos así un buen rato – Oye, ¿al final a qué hora te vas mañana?
Ashton: Mi vuelo sale a las 11.
Elena: Pues deberías de ir a descansar – dijo mientras se levantaba de la hamaca.
Ashton: Tienes razón – repetí su movimiento – ella se dio la vuelta con intención de entrar en la casa pero yo le agarré del brazo y la giré hacia mí. Nuestras caras quedaron a centímetros y yo podía notar como su respiración agitada, debido a la confusión, se entremezclaba con la mía.
Elena: Ash… ¿qué… -la interrumpí.
Ashton: Ele yo… yo no aguanto más. – y con esto junté mis labios con los suyos.


NARRA HARRY


Pasaba cerca de casa de las chicas con el coche, así que aparqué en su misma calle y me dirigí a la casa para saludar. Bueno para qué engañarme, las chicas me caían muy bien pero lo que realmente quería era volver a ver a Elena.

Toqué a la puerta varias veces y nadie respondía, a través de las ventanas pude ver luces encendidas así que supuse que estaban pero que no oían el timbre. Las luces de la planta superior estaban apagadas así que tienen que estar abajo, en el salón no, puesto que me escucharían, en la cocina lo mismo porque están conectados. Así que sólo queda un lugar, el jardín, bordee la casa hasta el lateral del que se podía ver la piscina.

Sentí una punzada en el pecho, un frío recorrió todo mi cuerpo e instantáneamente una lágrima rodó por mi mejilla. No supe reaccionar, simplemente salí de ese lugar lleno de impotencia y de dolor.

¿Qué se supone que tengo que sentir ahora? , ¿celos? No, claro que no, ella y yo no somos nada… Supongo que siento desilusión, sí es eso. ¿Será que me ilusioné demasiado con esto? Digo, para desilusionarse hay que ilusionarse primero… es muy temprano para decirlo pero sinceramente, yo apostaba por esto. El otro día le dije a Elena en la colina que le iba a hacer cambiar de opinión, ahora ya no lo veo tan claro…
El camino a casa estuvo lleno de preguntas sin respuesta, yo simplemente estaba perdido como si de repente todo tuviera menos sentido. Cuando llegué a casa no había nadie, perfecto. Justo lo que necesitaba, estar solo para seguir machacándome la cabeza…


Me acosté en el sillón y puse la tele, no echaba nada interesante así que mi mente volvió a recaer en el mismo tema. Esa imagen no salía de mi cabeza, y yo sólo podía pensar en lo mucho que deseaba estar en su lugar…



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