Zayn: Que descanses- esta vez se acercó él a darme el beso en
la mejilla, noté sus labios húmedos sobre mi piel y un escalofrío me recorrió
todo el cuerpo.
Elena: Igualmente – y con esto salí del coche cerrando la
puerta tras de mí. Cuando llegué a la entrada de mi casa me di la vuelta y ahí
estaba, esperando a que entrase. Este chico me puede, es… ¡tan perfecto!
Cuando entré a casa estaban todas las luces apagadas así que
supuse que las chicas habían salido. Dejé mi bolso en el perchero y fui a darme
un buen baño del que salí 40 minutos después. Luego me puse el pijama:
Bajé a la cocina a hacerme un sándwich de lo primero que
pillase, abrí la despensa y ahí estaba, el bote tamaño XXL de nutella que
compró Carla para hacer esa tarta que al final le salió fatal. Así que esta
noche toca sándwich de nutella. Cuando fui a coger un zumo vi una nota pegada
en la nevera:
“Chu, nosotras salimos a cenar. No te avisamos porque
supusimos que estabas ocupada con Zayn Jajajaja. Hoy me quedo en casa de Elsa,
ven si te apetece. Un beso, te queremooos”
Sinceramente no me apetecía y menos ahora que me puse el
pijama.
Me senté en el sofá a comer mientras veía la tele, al final
acabé comiéndome la nutella a cucharadas espero que Carla no lo note … Cuando
terminó Bob Esponja salí un rato al jardín, no sé, me apetecía tomar aire
fresco.
Me acosté en una de las hamacas que teníamos fuera y me
limité a contemplar el cielo de Londres. No se veían muchas estrellas pero
bueno, al menos la Luna sí. Estaba relajadísima, me encanta estar sola
sobretodo cuando tengo cosas en las que pensar.
Y sí, tenía mucho que pensar. Tres nombres rondaban por mi cabeza día sí
y día también. Harry… juro que me pierdo en esos ojos verdes, Ashton… siempre
tan atento, tan detallista. Y luego estaba Zayn, ese chico es capaz de
derretirme con una sola sonrisa… ¡Estoy hecha un lío!
Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de mi
móvil, fui a dentro ya que me lo había dejado en el salón.
INICIO LLAMADA TELEFÓNICA
Elena: ¡Hola Ash! – qué casualidad que justo estaba pensando
en él.
Ashton: Hola Ele, ¿estás ocupada? – ¿son cosas mías o parece
triste?
Elena: No, no estoy ocupada. ¿Te pasa algo?
Ashton: Necesito a alguien con quién hablar… te necesito.
Elena: ¿Pero qué pasa Ashton? – me estaba empezando a
preocupar.
Ashton: ¿Podemos quedar y te cuento? –dijo con tono de
súplica.
Elena: Claro que si, ven a mi casa. Estoy sola,
Ashton: En 10 minutos estoy ahí ¿vale?
Elena: Te espero – y me colgó.
FINAL LLAMADA TELEFÓNICA
Si les digo que estoy muy preocupada me quedo corta, Ashton
siempre estaba alegre así que algo malo le tuvo que pasar, pero ¿el qué? Espero
que no sea nada grave…
Tal y como dijo, en casi 10 minutos (un poco menos tal vez)
tocó a mi puerta. Fui corriendo a abrirla.
Elena: ¡Ashton! – le abracé, sabía que se sentía mal y ¿qué
mejor consuelo que un abrazo?
Ashton: - levantó la cabeza de mi hombro y pude ver sus ojos
acristalados, índice de que había estado llorando – Siento molestarte a estas
horas.
Elena: No digas eso, tú nunca me molestas. Pasa – le señalé
el interior de la casa y el entró con vergüenza.
Ashton: - se sentó en el sillón – Menos mal que te tengo a
ti… en este momento lo último que quiero es estar solo. – bajó la cabeza.
Elena: - le levanté la cabeza por la barbilla – Yo estoy aquí
siempre, ¿vale? – me sonrió emocionado – Y ahora dime , ¿qué te pasa?
Ashton: - quitó mi mano de su barbilla y la bajó hasta mis
piernas sin soltármela – Es… mi abuelo – una lágrima solitaria rodó por su
mejilla. Me parte el alma verlo así…
Elena: Oye, no llores – le sonreí y le sequé la lágrima con
mi mano suavemente - ¿qué le pasa a tu abuelo?
Ashton: - suspiró- Le… le – no pudo terminar la frase y
rompió a llorar. Yo no sabía qué decirle, no sabía lo que le pasaba. Lo único
que se me ocurrió fue abrazarle con fuerza mientras se desahogaba.
Nos pasamos varios minutos en esa posición, él cada vez
respiraba con más tranquilidad y lloraba con menos fuerzas. Yo mientras
permanecía callada y le acariciaba el pelo y la espalda. Al cabo de un rato,
levantó la cabeza y se soltó de mi abrazo.
Ashton: Al mediodía, cuando estaba cerrando la panadería para
ir a comer me llamó mi madre llorando y me dijo…- se le fue la voz – que a mi
abuelo le había dado un infarto.- las lágrimas volvieron a brotar de sus
hermosos ojos verdes y yo me quedé petrificada.- Lo peor de todo es que yo no
puedo estar a su lado, no puedo apoyarle y decirle que sea fuerte que todos
estamos con él y que no deje de luchar – sus lágrimas salían ya sin vergüenza y
aumentaban a medida que hablaba.
Elena: ¿Por qué no puedes?
Ashton: Porque vive en Gales y está hospitalizado allí. Yo
tengo que ocuparme de la panadería, no puedo dejar a mi tía sola con el
negocio… - una idea pasó por mi mente.
Elena: Oye – le agarré las manos – si es por eso, yo puedo
sustituirte. – me miró sorprendido mientras abría los ojos exageradamente con
un ápice de emoción.
Ashton: ¿Harías eso por mí? – volvieron a aparecer las
lágrimas. Y como consecuencia, a mi también se me escaparon algunas.
Elena: Por ti hago lo que sea Ash – le sonreí y él me abrazó
fuertemente. Los dos llorábamos,
obviamente él más que yo pero que se le va a hacer, soy muy sensible y
enseguida empatizo con la gente y más si es alguien a quién quiero. Espera,
¿acabo de decir que lo quiero? Bien… lo acabo de decir.
Ashton: No sabes cuánto te lo agradezco si le llega a pasar
algo y yo no… -le interrumpí.
Elena: Ey, no pienses eso. Todo va a salir bien, coge el
primer vuelo para mañana a Gales y apoya a tu abuelo y al resto de tu familia –
le di un beso en la mejilla.
Ashton: Gracias Ele, voy a comprar el billete. ¿Me dejas tu
portátil?
Elena: Claro, ya te lo traigo – me levanté y fui a mi cuarto
a por el portátil.
NARRA ASHTON
Ya tenía el billete
comprado, sólo me queda hacer la maleta, cosa que no me llevaría mucho tiempo
ya que para lo que voy, no voy a necesitar mucha ropa. Ya estaba mucho más
calmado y me sentía mucho mejor, todo gracias a ella.
Ashton: Bueno ¿qué estabas haciendo antes de llegar yo?
Elena: Nada especial, estaba en el jardín tumbada en la
hamaca. Ya sabes, para despejarme.
Ashton: - me levanté y le tendí la mano - ¿vamos? – me miró
confundida y agarró mi mano.
La conduje hasta su jardín y nos acostamos en las hamacas,
aunque estaba más relajado me vendría bien tomar aire fresco.
Ashton: La luna está preciosa esta noche – dije mientras
ambos mirábamos al cielo.
Elena: Eso mismo pensé yo antes cuando la vi.
Ashton: No tienes nada que envidiarle- miré en su dirección,
ella me miró sorprendida. - ¿Te acabas de sonrojar? , ¡te acabas de sonrojar!
Elena: ¡¿Qué?! No, ¡claro que no! – ambos nos miramos y
estallamos de la risa. En un momento como este, ella era la única persona capaz
de animarme.
Ashton: ¿Sabes qué Ele?
Elena: No, ¿qué? – me miró extrañada.
Ashton: Eres muy especial- ella abrió los ojos en señal de
sorpresa y luego sonrió.
Elena: Gracias Ash, tú también – le devolví la sonrisa. Ambos
volvimos a mirar al cielo y nos pasamos así un buen rato – Oye, ¿al final a qué
hora te vas mañana?
Ashton: Mi vuelo sale a las 11.
Elena: Pues deberías de ir a descansar – dijo mientras se
levantaba de la hamaca.
Ashton: Tienes razón – repetí su movimiento – ella se dio la
vuelta con intención de entrar en la casa pero yo le agarré del brazo y la giré
hacia mí. Nuestras caras quedaron a centímetros y yo podía notar como su
respiración agitada, debido a la confusión, se entremezclaba con la mía.
Elena: Ash… ¿qué… -la interrumpí.
Ashton: Ele yo… yo no aguanto más. – y con esto junté mis
labios con los suyos.
NARRA HARRY
Pasaba cerca de casa de las chicas con el coche, así que
aparqué en su misma calle y me dirigí a la casa para saludar. Bueno para qué
engañarme, las chicas me caían muy bien pero lo que realmente quería era volver
a ver a Elena.
Toqué a la puerta varias veces y nadie respondía, a través de
las ventanas pude ver luces encendidas así que supuse que estaban pero que no
oían el timbre. Las luces de la planta superior estaban apagadas así que tienen
que estar abajo, en el salón no, puesto que me escucharían, en la cocina lo
mismo porque están conectados. Así que sólo queda un lugar, el jardín, bordee
la casa hasta el lateral del que se podía ver la piscina.
Sentí una punzada en el pecho, un frío recorrió todo mi
cuerpo e instantáneamente una lágrima rodó por mi mejilla. No supe reaccionar,
simplemente salí de ese lugar lleno de impotencia y de dolor.
¿Qué se supone
que tengo que sentir ahora? , ¿celos? No, claro que no, ella y yo no somos nada…
Supongo que siento desilusión, sí es eso. ¿Será que me ilusioné demasiado con
esto? Digo, para desilusionarse hay que ilusionarse primero… es muy temprano
para decirlo pero sinceramente, yo apostaba por esto. El otro día le dije a
Elena en la colina que le iba a hacer cambiar de opinión, ahora ya no lo veo
tan claro…
El camino a casa estuvo lleno de preguntas sin respuesta, yo
simplemente estaba perdido como si de repente todo tuviera menos sentido.
Cuando llegué a casa no había nadie, perfecto. Justo lo que necesitaba, estar
solo para seguir machacándome la cabeza…
Me acosté en el sillón y puse la tele, no echaba nada
interesante así que mi mente volvió a recaer en el mismo tema. Esa imagen no
salía de mi cabeza, y yo sólo podía pensar en lo mucho que deseaba estar en su
lugar…


Siguelaaaa esta muy buenaaa
ResponderEliminar